Me preguntáis señora muchas cosas
Y he de decir que estáis equivocada:
Ni soy dominicano, soy de España
Ni en tu tierra nació la que es mi esposa
No quita que me parezcan muy hermosas
Ni que admire la flor dominicana
Que vuele, cuando puedo, a Punta Cana
O a otro punto cualquiera en vuestras costas
Adoro a la mujer dominicana
Su manera de ser, su simpatía,
Despertar a su lado una mañana...
Y sí, con gran placer compartiría
El abrazo que dices que me mandas
Que, aún siendo virtual, ya lo sentía.
